NUNCA CAMINAMOS, NI CREAMOS SOLAS
En la imagen podrás ver a Ilda recibiendo el cuidado por parte de María para el cuidado de sus pies, a los extremos verás a Mayra y Paula, las dos en plena atenta escucha para poder construir desde la voz y la palabra impresa las narrativas de este encuentro.
También verás a Vicky y Paula conversando sobre los cuidados, así como a Karen tomando el registro que será testimonio. Todo esto para generar los mapeos de nuestras cuerpas que se transformaran en ilustraciones de nuestra publicación en el cual reflexionamos sobre qué, cuándo, cómo nos cuidamos.
Las narrativas son espacios polifónicos que surgen de procesos dialógicos, se hacen presentes por medio de la voz o la imagen o la palabra. Para poder construirlas recorrimos muchas veces el mercado para generar el espacio de encuentro con seis mujeres del mercado, en primer lugar las conversas fueron sobre el cuidado, en un segundo momento fueron encuentros para poder ejercer algún cuidado que había detectado que podríamos brindar.
Tenemos muchos años caminando, desde distintos lugares, el territorio llamado Mercado: siendo visitantes, o solo las “Güeras”; comensales, las maestras que dan talleres para los nenes y las nenas; las que vienen a hacer “esas cosas que hacen”; las que desaparecen por meses y preguntan por ellas; las que llegaron con otras mujeres a propiciar el encuentro con las mujeres que constituyen este mercado, que lo habitan, que lo hacen parte de su casa, de su vida.
De ahí nace, después de otros caminares que lo anteceden, este proyecto enfocado en las caras de la luna que pueden tener las palabras cuidar y resistir, que, pueden ser caras que brindan luz y calor, o estar llenas de oscuridad, o simplemente grises, nebulosos y turbios. Pueden ser potencia o merma, pueden ser ganancia o pérdida, alegría o tristeza. Así era como, en un primer momento, interpelamos estas palabras, para, a partir de esto, crear algunos artefactos que nos permitieran generar la conversa con las mujeres que decidieron participar en el proyecto y mapear qué contenían o significaban esas palabras. Muchas veces, sin decirlas, las encontramos en las acciones, la narrativa o el discurso.
Capítulo 1. El nacimiento de Metstli
En este primer capítulo, “El nacimiento de Metstli”, la historia se abre con la voz de la tradición: el mito de Metztli, la diosa luna del náhuatl, guardiana de las serpientes y dueña de tormentas. Entre sonidos vivos del mercado Defensores de la República, Paula introduce su misión y el artefacto que dará sentido al proyecto, mientras conversa con las mujeres que la acompañan en este camino.
Capítulo 2. Un día en pie en el mercado
En “Un día en pie en el mercado”, Metstli entra al Mercado Defensores de la República con paso firme y presencia protectora, dispuesta a resguardar del caos como guardiana de tormentas. Entre el bullicio, aromas y colores, Paula describe el latido cotidiano de este espacio: pasillos estrechos, puestos llenos de vida y manos que no descansan. Las voces de las mujeres revelan la rutina y el cansancio de permanecer de pie todo el día, sosteniendo no solo su trabajo, sino también historias y resistencias que se tejen entre frutas, verduras y conversaciones. Un retrato sonoro de la fuerza y dignidad que habita en cada rincón del mercado.
Capítulo 3. Somos un espejo
En “Somos un espejo “, Metstli proyecta un reflejo en el que se revela la sabiduría compartida entre mujeres. En medio del ir y venir del mercado, Paula abre un diálogo íntimo sobre el cuidado: por qué emprender un proyecto en torno a él y cómo este la atraviesa junto a Iliana y Mayra. Las voces de las mujeres hablan de enfermedades, dolores y aprendizajes que han marcado sus cuerpos y sus vidas, dibujando un mapa colectivo de resistencias y afectos. Un capítulo que entrelaza experiencias personales con la comprensión profunda de que cuidar también es mirarnos unas a otras como espejos.
Capítulo 4. Ellas saben lo que necesitan
En “Ellas saben lo que necesitan”, Metstli se convierte en un eco atento, recogiendo y devolviendo las voces de las mujeres del mercado, quienes guardan en su experiencia las claves del cuidado. Paula reconoce que no se trata de enseñarles a cuidarse, sino de escuchar lo que ya saben: sus propias necesidades, sus remedios, sus maneras de sanar. Entre listas que incluyen ir a terapia, hasta gestos cotidianos de autocuidado, el capítulo revela que la respuesta siempre ha estado en ellas, esperando ser nombrada y compartida.
Capítulo 5. Aprendiendo a quererme
En “Aprendiendo a quererme”, Metstli navega junto a la marea constante que significa aprender a amarse. Entre los pasillos del mercado, Paula plantea una pregunta honesta: ¿por qué es tan fácil cuidar de los demás y tan difícil hacerlo por nosotras mismas? Las voces de las mujeres revelan ese equilibrio ente cuidar a otros y cuidarse a ellas mismas. El capítulo es un retrato sonoro de la necesidad urgente de aprender a querernos un poco más.
Capítulo 6. El gesto
En “El gesto”, Metstli no solo escucha: responde con acciones, recordando que la escucha verdadera siempre implica un movimiento, una vuelta…un gesto.
Paula explica cómo el gesto se convirtió en una serie de pequeñas acciones poéticas que abrieron caminos para volver a escucharse entre ellas: cuidados hallados en la risa compartida, en las palabras que reconfortan, en el encuentro cotidiano, en la visita al médico o en la herbolaria ancestral. Este capítulo es una celebración de cómo los actos simples, cuando se hacen con intención, se transforman en resistencia y en cuidado mutuo.
Video 1: Victoria, conversando sobre el cuidado en Las dos caras de la luna.
Este es uno de los muchos recorridos que realizamos en el mercado durante el proyecto Las dos caras de la luna. Cuidar y resistir. En este primer momento nos enfocamos en hablar y cuestionarnos sobre el cuidado. Qué parte de nuestras cuerpas cuidamos y por qué, cuándo y cómo ejercemos el cuidado y el autocuidado, cuánto procuramos nuestro descanso y espacios de ocio, estrategias para ejercer el cuidado y muchas otras reflexiones que estuvieron pero que por ejercer el cuidado entre nosotras no están en este video, quizás las puedan encontraran en un remanente, en una exposición o en la publicación de este proyecto en forma de ilustración o reflexión colectiva.
Proyecto realizado con el apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales
Video 2: Saraí, conversando sobre el cuidado en Las dos caras de la luna
Saraí es una mujer que desde muy niña con su familia es parte del Mercado Defensores de la República de Puebla. Aprendió el oficio de las cemitas que viene de una herencia familiar, que comenzaron sus papás, luego de algunos años puso su propio local . Ella y sus hermanos y hermanas se dedican al mismo rubro. Saraí es una mujer que la primera vez que la hemos visto sentada, fue para entablar esta conversa, ella siempre que pasamos por el mercado está trabajando. Lo interesante es que cuando nos adentramos al tema del cuidado y el autocuidado, ella tiene muy claro y ejercer con contundencia sus estrategias y espacios para el cuidado. Nos habla del mar, de los días que se desconecta totalmente, de la forma en que la risa o el estar cerca de la naturaleza le ayudan a su cuerpa a sentirse mejor. Para nosotras es muy importante la generosidad que nos brindan cada una de las mujeres del mercado porque se hacen el espacio y comparten con nosotras sus narrativas, sus historias de vida. Hay muchas otras reflexiones que estuvieron pero que por ejercer el cuidado entre nosotras no están en este video, quizás las puedan encontrar en un remanente, en una exposición o en la publicación de este proyecto en forma de ilustración o reflexión colectiva.
Video realizado con el apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales
Video 3: Jaqueline, conversando sobre el cuidado en Las dos caras de la luna
Jaqueline es una mujer que desde los nueve años con su familia es parte del mercado, pero durante muchos años trabajó fuera del mercado, hasta que decidió independizarse y poner su propio local a partir del oficio que aprendió de su familia, las cemitas. Logró salir adelante, ahora procura tener empleados que la acompañen para no tener el desgaste de trabajar toda la semana, así como está atenta de pagarles dignamente porque es consciente de lo implica el trabajo y sostener una familia. Es una mujer que en su conversa deja muy claro cómo ha procurado trabajar tanto el cuidado físico como psíquico, ha procurado y priorizado sus espacios de ocio o de autocuidado. Igualmente, como todas las otras mujeres del mercado casi siempre las veremos trabajando. Es una mujer de disciplina, de una fuerte voluntad y sumamente reflexiva. Se preocupa por ella y por las mujeres que la rodean. Hay muchas otras reflexiones que estuvieron pero que por ejercer el cuidado entre nosotras no están en este video, quizás las puedan encontrar en un remanente, o en una exposición o en la publicación de este proyecto en forma de ilustración o reflexión colectiva.
Video realizado con el apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales
Video 4: Un gesto de cuidado para Jaqueline en Las dos caras de la luna
A partir de los primeros recorridos, fuimos descubriendo cómo podíamos juntas generar algún proceso de cuidado que las mujeres nos sugerían. Entre esos cuidados, una de las cosas que más le preocupa a Jaqueline es el tema de autoestima y autocuidado de las mujeres, ella nota que hay muchas mujeres que se acercan a su negocio y es claro que hay una carencia el desarrollo de un amor propio o autoestima. Por eso Jaqueline nos pidió si podríamos hacer carteles o algún elemento que funcionara como disparador para que las mujeres reflexionemos sobre esto. Entonces nos dimos a la tarea de escuchar las primeras conversas y de ahí sacamos frases que transformamos en textos cortos para hacer carteles. Entre ellas elegimos llevar una frase de Jaqueline a un cartel, el cual imprimimos en el taller de Zurdo Press en una prensa tipográfica, este cartel dice Yo Valgo – Yo Puedo – Yo Soy, que viene directo de la conversa con Jaqueline. Este fue uno de los gestos que ejercimos para el cuidado.
Video realizado con el apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales
Video 5: Ilda y María, un gesto de cuidado en Las dos caras de la luna
Después de conversar en un recorrido con Ilda sobre el cuidado, hay varias cosas que salieron a partir de ese encuentro. En el mapeo de la cuerpa asoma el tema del desgaste de la vista por las condiciones a las expone al trabajar en la cocina, la dentadura, con la cual a partir de este tema generamos un gesto de cuidado, el tema del cansancio en los pies, que en todos los seis mapeos de las cuerpas aparece. Los pies son el receptor de mucho de cansancio al final del día, por eso llevamos a cabo un encuentro con lo que nosotras denominamos cuidadoras, en este caso con María, una ingeniera química jubilada que tiene una línea de productos desde la herbolaria para el cuidado de los pies, la piel, el cabello, entre otros. María e Ilda entablaron una conversación muy potente sobre el tema, reconociendo los saberes de madres o ancestras. También reflexionando que estos procesos de cuidado deben de ser siempre acompañados por las revisiones médicas o estudios que nos permitan revisar más profundamente lo que nos atraviesa. Así en esta conversa compartieron tips sobre cómo cuidar nuestros pies, compararon el uso de la hierbas en la cocina y desde la herbolaria, para finalmente nos aplicamos un gel específico que María produce. Este gel finalmente se entregó a todas mujeres y a las integrantes del equipo, porque el tema de la dolencia en los pies es algo que nos atraviesa a todas, ahí reflexionamos sobre cómo hacemos espejo con las mujeres del mercado, desde muchas áreas. Se preocupa por ella y por las mujeres que la rodean. Hay muchas otras reflexiones que estuvieron pero que por ejercer el cuidado entre nosotras no están en este video, quizás las puedan encontrar en un remanente, o en una exposición o en la publicación de este proyecto en forma de ilustración o reflexión colectiva.
Video realizado con el apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales
Video 6: La risa, uno de los gestos de cuidado más potentes en Las dos caras de la luna
Este gesto cuidado nace de varias reflexiones que se realizan a lo largo de todos los recorridos. Varias de las mujeres en algún momento de diferentes formas nos cuentan cómo la risa es importante en sus vidas, en relación con sus afectos o en su cotidianidad. Pero aparte algo que detectamos al estar haciendo el proyecto, y más conscientemente al escuchar y revisar el material grabado, es que la RISA está presente en todo momento. Entonces a partir de esto llegamos a la reflexión que la risa cumple varias funciones, una de ellas es que es una estrategía de autocuidado. Por eso es que uno de los recorridos para ejercer el gesto de cuidado decidimos llamar a la compañía LAS TRES GRACIAS, porque ellas son expertas en generar este gesto de forma consciente y comprometida. Con ellas recorrimos los locales de las mujeres que participan de este proyecto. Logrando que todas ejercieran la RISA nuevamente en nuestro estar siendo.
Video realizado con el apoyo del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales